Por fin sé qué es la libertad, pero... ¡no me dejan! (Eduardo Mazo)

jueves 25 de octubre de 2007

Vacunar o no. Va a ser que no...

La vacunación infantil, en España, no es obligatoria. Sin embargo, la información facilitada por las administraciones públicas induce a error a muchos padres (y, cuando digo padres, me refiero también, y sobretodo, a las madres).

No se informa convenientemente de los efectos de las vacunas. De hecho, no se informa.
Pero la realidad es que determinadas vacunas están compuestas por sustancias que pueden resultar tóxicas para algunas personas debido a su acción alérgena y, además, ni siquiera puede garantizarse que eviten el contagio. En cambio, enfermedades como el sarampión o la varicela, cuando se pasan sin vacunar (porque uno no se muere de eso), son inmunizaciones de por vida.

La Naturaleza ha dotado a los niños de un sistema inmunitario que, en condiciones normales, está preparado para combatir a las enfermedades infecciosas. Siempre, claro, que reciba el debido cuidado: la alimentación, empezando por la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y prolongada hasta el destete voluntario, la higiene y un entorno afectivo adecuado inciden directamente sobre la maduración del sistema inmunitario y, por tanto, sobre el estado de salud de las personas.

Hay padres que vacunan a sus hijos desde el nacimiento porque creen que es obligatorio. Otros lo hacen “por si acaso”; o porque “todos” lo hacen. La mayoría, en realidad, ni siquiera se lo ha planteado nunca. Y me parece perfecto, si eso es lo que quieren para sus hijos. Lo que ya no me parece tan perfecto es que, a los que no vacunamos, se nos exijan constantemente explicaciones, argumentos médicos contrastados por estudios científicos de laboratorio, preferiblemente. Algunos médicos incluso piden que se les entregue un documento firmado por los padres responsabilizándose de las consecuencias de no vacunar a sus hijos.
Todavía no tengo noticia de ningún médico que haya firmado un documento responsabilizándose de las consecuencias de vacunar a los niños.

5 comentarios:

Marta Salazar dijo...

lo malo es que, en Alemania, hace decenios que hay una tendencia de no vacunar a los ninos y la consecuencia es que, en algunas ciudades, ya ha habido epidemias de enfermedades que se suponía "exinguidas" ( no sé cómo se dice),

lo otro es que yo pienso que, en realidad, los posibles efectos secundarios de una vacuna son siempre menores que los efectos reales y siempre presentes, de una enfermedad.

Tengo un amigo alemán que tuvo polio cuando nino y apenas camina con muletas... te imaginas.

La verdad es que yo siempre he vacunado de todo lo conveniente, de todas las enfermedades que andan por aquí y que es probable que se contagien.

Un saludo y muy interesante tu blog!

Lau dijo...

De acuerdo, Marta. Lo que no me parece justo es:
1º) la manera que tiene la AP de informar, que hace que muchas padres crean que es obligatorio y que no distingue entre tipos de vacunas y tipos de enfermedades. Porque estarás de acuerdo en que no se puede comparar la polio con la varicela, por ejemplo. Yo no descarto poner DETERMINADAS VACUNAS. Sólo pido que me dejen elegir sin juzgarme ni señalarme con el dedo.
2º) que los que no vacunamos (así como los que vacunan selectivamente) tengamos que estar constantemente dando explicaciones, cuando a los que sí vacunan les basta un "porque todos lo hacen".

Gracias por tu aportación!

Marta Salazar dijo...

Hola Lau! Por supuesto que, en cuanto no se ponga en peligro la salud de los hijos, ni la de la población, tienen los padres -pienso yo- la posibilidad de elegir.

Qué tipo de vacuna, porque evidentemente, las hay combinadas, no combinadas, a qué edad, etc., de acuerdo con el médico responsable de los ninos. E informadamente.

Es evidente que indicar con el dedo nunca es bueno, ya decía Ortega y Gasset que este era un acto incivilizado (o algo así, decía, no me acuerdo exactamente cuáles eran sus palabras).

Generalmente, acá es al revés, hay fuertes campanas en contra de la vacunación. Y esto tampoco está bien.

En fin, un placer conversar contigo, un abrazo!

Anónimo dijo...

Vacunar es peligroso y solo deberia hacerse tras analizar el riesgo.
Solo hay que darse cuenta del abuso de los antibioticos por la sociedad, de lo drogadas y burgueses que se han vuelto todos.
Morir por vacunarse contra una enfermedad que puede que nunca cogiera es casi inmoral.
Que gente sana del 1º mundo tenga que vacunarse hoy dia es triste.
Las A.P deberian preocouparse de otras cosas, como los centros masivos de intercambio de infecciones, tambien llamados colegios, el paraiso de los germenes y virus para niños. En fin....

Carlos P. dijo...

Una vacuna, a fin de cuentas, pretende imitar un contagio o contacto leve y "natural" con el virus o bacteria causante de males mayores. Y pretende desencadenar mecanismos de inmunidad "naturales" propios del cuerpo diana. No sé a qué viene tanta intención de artificializar una vacuna.
Efectivamente, huyendo de grandes mamoneos por parte de laboratorios gigantescos, el de la gripe aviar fue sonado, el del virus del papiloma humano va por el camino, y el de la gripe A me huelo que también, las vacunas más que probadas contra la poliomelitis, tétano, difteria, etc, están fuera de toda duda, y dudar de ellas es como andar aún dudando de que la electricidad sea beneficiosa para el ser humano, que con velas se vive mejor.
Las vacunas son éxitos de la ciencia y han colaborado en que ahora podamos llamar a esta parte del planeta primer mundo.
Por tus hijos, te lo digo sinceramente, vacúnalos de lo clásico y déjate de mandangas que más microorganismos te pueden entrar en el cuerpo al arañarte con una zarza, o con el resquicio de una cerradura, que en una dosis de vacuna bien fabricada.
Saludos cordiales de un microbiólogo.

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